Cuentos de terror y suspenso cortos La nevera de Gabriela


Sonó mi teléfono, el reloj marcaba aproximadamente las 6:00 de la mañana. Del otro lado de la línea se encontraba una mujer sumamente angustiada quien me pidió que enviara una unidad de efectivos para que comenzara la investigación de la desaparición de su hija, cuyo nombre por cierto era Gabriela.

Le expliqué que el procedimiento no era tan sencillo y que lo más que podía hacer por ella, era comunicarle a la línea de detectives del condado. Tengo más de 12 años atendiendo casos de la línea de emergencias y jamás me había topado con una historia que combina los cuentos de terror y suspenso cortos.

Se hizo una primera indagatoria de rutina en donde se interrogó a los familiares de la desaparecida, puesto que no debemos olvidar que en la mayoría de los casos, es la gente allegada a la víctima, quienes resultan culpables.

Al cabo de varios días se despertó esa hipótesis, con lo que los forenses fueron enviados al apartamento de Gabriela. Revisaron la estancia, el comedor y las recámaras sin que nada pareciera fuera de su lugar.

Sin embargo, cuando tocó el turno de revisar la cocina, los oficiales se dieron cuenta de que faltaba el refrigerador. Utilizando luz negra, se pudo encontrar un rastro de gotas de sangre diluidas, que desembocaba en la planta baja del edificio y se extendía hasta el fondo del estacionamiento.

Detrás de dos de los contenedores de basura, un agente pudo encontrar la nevera extraviada. El olor que salía de ese artefacto era de lo más horrendo y asqueroso.

El encargado de la brigada abrió la puerta del refrigerador y horrorizado halló el cuerpo mutilado de la mujer. No obstante, en el congelador les esperaba la sorpresa más espeluznante; la cabeza de Gabriela con una expresión de tremendo pavor, aún con los ojos abiertos. Hasta la fecha no se ha encontrado al asesino.