Leyendas cortas Las joyas de doña Susana

Leyendas cortas Las joyas de doña Susana

Si de leyendas cortas se trata, mi tío Adalberto es un experto en este tópico, pues le encanta relatar este tipo de historias sobre todo en reuniones familiares.

Sin ir más lejos, en el mes de septiembre, fecha en el que celebro mi cumpleaños, me platicó una historia que no me dejó dormir en toda una semana.

Hace mucho tiempo en la provincia en la que mi tío nació, vivía un minero y su esposa. Ambos eran queridos y respetados por la gente del pueblo, pues además de ofrecerle trabajo a los hombres de la comunidad, también se preocupaban por qué las mujeres tuvieran un lugar limpio en donde pudieran dar de desayunar y comer a sus hijos.

Desgraciadamente, la esposa del productor de metales murió repentinamente haciendo que su marido se perdiera en el alcohol. Pronto se quedó prácticamente sin dinero y viviendo en las calles como un pordiosero.

Se deshizo de todas las joyas de su mujer, a excepción de un collar de perlas, pues ese fue el primer obsequio que le dio a su esposa cuando aún eran novios. Lo enterró justo afuera de la entrada de la mina.

La leyenda dice que ha habido algunas personas que han desenterrado dicho objeto, pero que al poco tiempo terminan dejándolo en el mismo lugar en el que lo encontraron, debido a que el collar de perlas de doña Susana está maldito.

En otras palabras, toda aquella mujer que supuestamente se lo ha llegado a colocar en su cuello, termina muerta por asfixia, como si alguien la hubiese ahorcado.

Esta no es la primera vez que a las perlas se les atribuye un significado funesto. Es más, hay otras leyendas breves en las que los relatores hacen énfasis en que esas esferillas nacaradas, simbolizan las lágrimas de una dama, ya sea por haber perdido el amor de su vida o por el sufrimiento que ha pasado en su vida conyugal.